martes, 9 de agosto de 2016

Jorge Etcheverry, de Santiago de Chile a Ottawa

Jorge Etcheverry (Santiago de Chile, 1945). En Canadá desde 1975
Cronipoemas, su sexto poemario, fue publicado en Canadá en 2010. Ha publicado prosa, poesía y crítica en Chile, Canadá, México, Cuba y Estados Unidos. Ha sido incluido en antologías como Cien microcuentos chilenos, Armando Epple, Chile, 2002; Los poetas y el general, Eva Goldschmidt, Chile, 2002; Anaconda, Antología di Poeti Americani, Elías Letelier, Canadá, 2003; Latinocanadá, Hugh Hazelton, 2008, The Changing Faces of Chilean Poetry. A Translation of Avant Garde, Women’s, and Protest Poetry, Sandra E.Aravena de Herron, USA., 2008, Antología de poesía chilena I. La generación de los 60 o la dolorosa diáspora, de Teresa Calderón, Lila Calderón y Tomás Harris, 2012 y Alquimia de la tierra, de Santiago Aguaded Landero, Dante Medina y Sarah Schbabel, España, 2013.

Ethnical Blues

Lava platos, libanés 
Limpia pisos, francés 
Cruce las calles el piel roja
el traje de mezclilla, el paso ágil
la melena al viento

Impreque el griego en la lengua de Homero cargando basura 
abriendo veredas con barreno

Sude el chino en la cocina 
sea apedreado el boliche del paquistano 
por una banda de jóvenes rubios 
en la noche

Permanece, negro 
en la noche 
Solo, fumando 
Brillándote los ojos, dientes 
y la palma de las manos

Profese el italiano el casamiento con virgen 
el culto de la virgen

El hombre de tez oscura, sentado en el bus 
deja pasar los prados

los edificios rodeados de jardines 
Solo 
mirando por la ventanilla 

(Primera publicación en Chilean Literature in Canada A bilingual anthology, de Naín Nómez. Ottawa, Ediciones Cordillera, 1982)

Ahimsa 

Es la era de las palomas. Describen círculos interminables acechando a los negros cuervos de la guerra. El viento arrebata el sombrero del físico y lo hace rodar por prados en cierto modo líricos. En el mes de los gatos los días son más cortos- y nunca tuvimos menos tiempo para hacer lo nuestro. Déjame hablar un poco, detener mi carrera unos momentos. Vengo del Este. He visto estremecerse las paredes de todas las ciudades- he visto cuervos mareados sobre trigales maduros. He visto la sangre de los rebaños que se derramaron sobre esos mismos trigales. Y te lo cuento. Esta es la hora de los predicadores solitarios y apresurados. Es el tiempo de Salomón. Es ahora cuando el maestro baja de su cumbre y se une a la multitud arrastrando su rueda de oración. Será mañana cuando arrecien las escaramuzas. Será entonces cuando termine mi letanía, será muy tarde para dar cuenta de los adoquines rojos de la calle.

(De El evacionista/ The Escape Artist. Poems, 1968-1980, Ottawa, Cordillera, 1981)

Pezpoeta

Aún en los refugios aparentemente más a salvo que tenemos.  Esa especie de carpa en que por muchos años nos hemos cobijado—y defendido con otros que no voy a nombrar—bajo el pretexto de la poesía.
Como una explosión atómica cae en nuestro seno y vehiculizada bajo una voz otrora solidaria y venerable esa vasta universal imposición que nos viene del Sistema.
Que otra vez abre sus alas de pluma metálica y sombra desproporcionadamente grande en comparación con sus dimensiones—y que pretende así cubrirlo todo—no dejarnos cobijo ni resquicio disponible
Así pues sabremos defendernos con máscaras y disfraces—algunos de sus retoños más queridos y mimados se los devolveremos dados vuelta como guantes y con ojos opacos de resentimiento
Jugando pinpón de bolsillo haciendo canastos levantando el dedo índice de manera disimulada en un además tan sugerente como universal
Se harán la señal de la cruz en las ceremonias de todas las iglesias que los filisteos y pechoñas implementan a favor de todos los dioses
Aún los mismos ángeles serán en secreto convencidos por nuestros gestos más inexpresados
Como peces de vasto desove y de número ínfimo nos deslizamos en el vasto cardumen plural—nuestro potencial de inseminación crece en proporción directa con cada batida de nuestras poderosas aletas dorsales

(en http://confabulacion221-260.blogspot.ca/2011/07/4-poetas-hispanocanadienses.html)

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