viernes, 8 de noviembre de 2013

Waldo Pérez Cino y el poder religioso de las palabras

Waldo Pérez Cino (La Habana, 1972; en Europa desde 1997) trabaja en la Universidad de Amberes.

Apuntes sobre Weyler (2012), el segundo libro de poemas de Waldo Pérez Cino, se refiere en su título a Valeriano Weyler. Weyler fue un militar español y capitán general de Cuba "famoso por su denostada política de Reconcentración", que consistió en aislar a los campesinos en poblados cercados (guetos, digamos) como medio de ahogar al movimiento independentista, lo que causó una gran mortandad.

O sea el aislamiento (mortal) como sombra que planea sobre la obra, cuyas cifras fatales disponen del oscuro poder de provocar una epifanía ("En propia ausencia").

En el mismo poema, el reconocimiento del carácter sublime de un paisaje ominoso, sublime en su sentido original de algo de grandeza extrema que provoca una fuerte impresión en el testigo.

Y también evocaciones religiosas, santos, martirios, centuriones romanos.

La pérdida como tema central, y el movimiento y la mudanza como presente eterno.

Y el odio como fuerza, como energía oscura y poderosa ("Medea").

Pero en 2010 Pérez Cino escribió Cuerpo y sombra, y allí, en poemas como "Lo dicho", encontramos otros poderes, tal vez más luminosos, como el de la palabra, de hacer que sea lo que antes no era.

Y referencias a un "acá" que se adivina opuesto a un "allá" que se dejó, bajo el influjo quizás de un nombre de resonancias francesas y de interferencias de esa lengua ("[...] riposta Lucette"), y de la imposibilidad de definir con precisión lo que se ve, "esos pájaros parecidos a gaviotas pero algo más pequeños que tanto abundan por acá" ("Aire").

Y el llegar como fin, o al menos como fin momentáneo, y la bienvenida con vituallas que evocan lejanía: "El arribo. Vodka y pan ázimo en la mesa" ("Esmeril").

Y las palabras como cosas, como objetos que dejan marchas, manchas. Pero la tierra como sostén profundo, como garante de la mucha o poca estabilidad de todo. ("Debajo").

Y en su último libro, Tema y rema, los verbos conjugados como lugares: "Primero titubeante, instalada/ primero en el se puede" (Bajo otra forma del sosiego").

La realidad concreta y hasta casi objetiva de las palabras.