viernes, 7 de marzo de 2014

"Poeta" y "nacional", dos palabras que juntas parecen generar polémica

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En Argentina y en Bélgica.

Murió Juan Gelman y el Gobierno argentino decretó tres días duelo nacional.

En Bélgica, la designación de un poeta nacional es una iniciativa de tres organizaciones literarias (La Maison de la Poésie et de la Langue Française de Namur, el Poëziecentrum de Gante y VONK & Zonen de Amberes. La idea está expresamente inspirada en el "Poet Laureate" británico y el "Dichter des Vaderlands" neerlandés. El cargo honorífico dura dos años, y durante ese período el poeta elegido (Charles Ducal, flamenco, esta primera vez) deberá escribir al menos seis poemas sobre diversas temáticas "de nuestro país"/ "relacionadas con nuestro país" (de acuerdo a la versión en francés y en neerlandés respectivamente del sitio de la iniciativa). El próximo poeta nacional deberá ser un francófono, y se deja abierta la posibilidad de nombrar en el futuro un poeta germanohablante (la tercera comunidad lingüística del país, la más minoritaria). El Colectivo de Traductores de la asociación bruselense Casa Internacional de la Literatura Passa-Porta asume la responsabilidad de traducir los poemas a las otras dos lenguas nacionales.

En un caso y en otro se generaron polémicas, con sus diferencias. En el caso argentino, las discusiones fueron sobre por qué para Gelman sí y para otros no (Fogwill, Lamborghini...). En el caso belga, algunas voces se elevaron del lado flamenco, que llegaron a considerar "traición a su lengua" el hecho de que Ducal aceptara la distinción.

¿Que decimos en El teclado excéntrico? Como somos pragmáticos y asumimos con gusto un rol de burócratas sindicales de la poesía (je), empezamos por señalar que ese tipo de distinciones son buenas para la visibilidad de la producción poética en general. Adscribimos a la teoría del derrame en este único caso: los focos en la obra de un poeta se derraman, así sea tímidamente, a la producción poética en general. Saca a la poesía de ese frasco de formol perfumado en el que suele estar en la cabeza de esa entelequia difusa llamada "la gente", para transformarla en una cosa viva, real, cambiante, escrita aquí y ahora. Los poemas reemplazan a "La Poesía"; ese ideal difuso que ocupa el lugar más elevado del imaginario artístico sin llegar a corporizarse casi nunca. La poesía como acción y no como abstracción. Como sustantivo y no como adjetivo. Como substancia y no como atributo. Eso sólo nos alcanza para adscribir a la nominación como poeta nacional (y a la realización de un duelo nacional) de quien fuese, así se tratare del más abstruso, el más horrible de los poetas que hubiere. O sea: nos puede parecer mal que Fulano o Mengano sea poeta nacional, o que se declare duelo nacional por su fallecimiento. pero nos parece excelente que tales distinciones existan.

Con respecto a los casos puntuales, es necesario tomarlos como tales. Si no son iniciativas de carácter estatal sino asociativas (es el caso belga), es un poquito ridículo subirse al caballo de la identidad nacional traicionada y tonterías por el estilo. Se puede perfectamente (y es lógico y constructivo) criticar aspectos  concretos de la iniciativa. Por ejemplo (siempre para el caso belga), el hecho de que el poeta seleccionado se comprometa a escribir algunos poemas sobre temas de carácter nacional: tal cosa no existe. Ya hemos citado aquí largamente "El escritor argentino y la tradición", donde Borges escribe que la identidad es o bien una fatalidad (uno es lo que es) o bien una impostura (dejo de ser argentino si me saco las boleadoras del cinto). Nosotros preferiríamos que el poeta nacional fuese elegido porque se considera que su obra representa algunas de las facetas de la siempre múltiple identidad nacional (que nunca es una sola), y no para que se esfuerce por representarla. De todas formas, eso no empaña la visibilidad (la publicidad, las notas en los medios, etc.) que la iniciativa aporta a la producción poética.

Con respecto al duelo por Gelman: hay que empezar por decir que se trata de la decisión, inevitablemente subjetiva, de un Presidente (Presidenta en este caso) con respecto a qué muerte de una personalidad enluta a la Nación. Y, sobre todo, que no se trata de un premio literario. Se declaró el duelo por Gelman no sólo porque se trata de un inmenso escritor (como Fogwill, como Lamborghini) sino también por su oposición a la última dictadura militar, por su carácter de perseguido político durante la dictadura, de padre de desaparecido y de abuelo de nieta recuperada. Por su carácter de figura popular, por su rol en la historia del país en las últimas décadas. Se puede no estar de acuerdo con la decisión, pero no confundir los tantos. Los pueblos, las naciones, necesitan figuran nacionales, aunque sea para discutir sobre ellas. Aquello de lo que no se habla, en lo que no se piensa, termina por no existir. Se trate de lo que se trate.

3 comentarios:

Ignacio Tazedjián dijo...

Me desperté peleador. Sin embargo coincido con el secretario general del gremio de la rima y la metáfora, que sus trabajadores sudorosos bien merecen un premio nacional que los visibilice.

Me dejó pensando el título del post. Y ahí no coincido.
Yo tiendo a pensar a la nación como Benedict Anderson: un artefacto al servicio de una clase, una comunidad imaginada.
Si estado es un instrumento jurídico- político, nación es un instrumento cultural de ficción.
En tanto ficción de unión de lo heterogéneo, es necesario que existan amalgamadores de lo distinto.
Por lo tanto, "poeta" le cae como anillo al dedo a "nación".
Como verá, la idea de nación me tiene sin cuidado, (mentira... la rechazo. Nación y nacionalismo no son ideas separables) pero celebro un premio-conchabo-estímulo para el compañero poeta.
Sospecho que usté coincide pero aprovecha la oportunidad política para beneficiar a su gremio.
Le mando un abrazo.

Ignacio Tazedjián dijo...

Rectifico: había leído mal el título. Dos palabras que juntas pueden generar polémica. Es cierto. ¿Podríia borrartodo lo que escribí antes?...
El bobo de la tribu

Comandante Cansado dijo...

Jajajajaja. A su equivocación le debo no tener cero comentarios, así que si es por mí meta la pata hasta el fondo. Y yo tengo el mayor de los respetos por bobos de la tribu, bufones y similares, que muchas veces no lo son tanto (supongo que conoce el chiste sobre el tonto del pueblo que siempre elegía la moneda de menor valor cuando le ofrecían dos...).

Con respecto a su argumentación, estamos de acuerdo en todo, como usted ya señaló. Abrazo.