jueves, 27 de junio de 2013

La engañosa suavidad de la poesía de Juan Octavio Prenz

Juan Octavio Prenz (Buenos Aires, 1932; en Italia desde 1979)
Porque el poema que empieza con un cierto lirismo muy suave
"Enciendo el cigarrillo/ y el humo es una rosa"
y sigue con un tono melancólico
"Enciendo la rosa/ antes de que muera la ceniza"
trae de repente y de la nada una imagen política por excelencia
"Muere la ceniza/ y quedan mis dedos/ con la rosa en V" ("Fechas memorables").
 Por que 4 versos y 14 palabras pueden condensar un título poderosamente evocador ("Destierro").

Porque su mingitorio en el museo es una definición de diccionario en un poemario ("Diana").

Porque se ríe con seriedad de Buster Keaton de los delirios de grandeza de los poetas ("La muerte de un pequeño poeta de bien").

Porque promete un prólogo pero da un manual de doma de de palabra, a la que hay que tratar como una bestia que no merece la más mínima misericordia ("Prólogo necesario").

Porque es cruel cuando no lo parece ("Buenas maneras").

Porque un poema es un cuento de moraleja oscura ("Magisterio").

Por eso, Juan Octavio Prenz ve a la poesía como un arte marcial.